La orden, que justifica el paso por la "usurpación" del poder por parte de Nicolás Maduro y por "los abusos de los derechos humanos" en el país latinoamericano, entre otros motivos, no alcanza la categoría de embargo comercial total, pero representa la medida más radical de Washington contra Caracas desde que la Administración Trump reconoció al opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. De hecho, la decisión coloca a la nación caribeña al mismo nivel que Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba, los únicos países que actualmente afrontan restricciones tan severas por parte EE.UU.

Las sanciones anteriores fueron dirigidas, en primer lugar, contra la industria petrolera de la nación sudamericana, la principal fuente de sus ingresos de exportación.

El presidente estadounidense afirmó el pasado jueves que podría ordenar un bloqueo o una cuarentena en Venezuela.

En respuesta, el embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Samuel Moncada, calificó de "ilegales" y "criminales" las amenazas de Estados Unidos contra Caracas, y precisó que las autoridades del país exigen que "pare la guerra de Trump contra Venezuela".

"El bloqueo económico y el robo a escala planetaria tienen características de crueldad monstruosa, propias de crímenes de guerra", precisó el alto diplomático venezolano durante su intervención en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Maduro, que denunció la "amenaza ilegal y criminal" del presidente de EE.UU., hizo un llamamiento a la población para que resista. "Preparados para una batalla si pretenden una cuarentena contra Venezuela, preparados todos y todas, pero a Venezuela no la bloquea nadie y menos una cuarentena", enfatizó.